Producida por los Marvel Studios y Netflix, esta serie se agrega ya a los proyectos televisivos de gran éxito como “Agentes de SHIELD “ y “Agente Carter”.

La primera vez que “Daredevil” apareció en la pantalla fue en 1989 en El juicio del increible Hulk, un especial de la serie protagonizada a finales de los 70 por Bill Bixby y Lou Ferrigno. La adaptación no fue mala, teniendo en cuenta los medios de la época, aunque las expectativas de que saliera una serie de televisión de este especial quedaron en nada.

La segunda salida en imagen real fue en la película de 2003 protagonizada por Ben Affleck, la cual, sinceremanete, es extraordinariamente mejorable. Por no decir que todo el reparto hace un papel especialmente lamentable, incluyendo una de las peores interpretaciones de Affleck, quien no es nada convincente como Daredevil.

Ahora en esta nueva adaptacion, la serie es bastante fiel a los cómics, cogiendo elementos de todas las etapas importantes . Hay detalles menores de los años 60, de la etapa de Brian Michael Bendis la pasada década, de la de Ann Nocenti y John Romita Jr., así como, y era de esperar, de la etapa que redefinió por completo al personaje, la de Frank Miller.

Todos los elementos clave del personaje están en esta serie, como su origen, sus dudas internas, los secundarios habituales y el tono de serie negra que muchos fans esperan de la serie.

En su conjunto, esta primera piedra del Universo Televisivo Netflix es una magnífica serie, con su propia voz, distinta de Arrow, Agentes de SHIELD, Agente Carter o  Flash. No se fija en ninguna de ellas y sí en lo mejor de los cómics. Trata de ser ella misma y, por ello mismo, quizá sea la mejor serie de televisión Marvel. Las expectativas eran altas y no ha defraudado.

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